Discurso despedida becados Psiquiatría Universidad Católica de Chile 2010
por Dr. Rodrigo Aguirre Donoso
Carolina Pérez, Andrés Ilabaca, Felipe Navia y Rodrigo Varela son la 6° generación de becados que egresan de este Departamento y hoy me dan una oportunidad para referirme a algunos aspectos de su pasada por la beca de psiquiatría.
Mi hipótesis es que los becados, los académicos y los pacientes constituyen una triada, dinámica y cambiante. No es posible entender el proceso de formación y el cambio que han tenido los becados en este período, sin mirar lo que pasa con los académicos y con los pacientes. Los cambios en unos afectan a los otros.
Lo primero que habría que decir es que los cuatro becados llegaron, cada uno, con una historia muy distinta. Rodrigo venía de la armada a especializarse para volver a “servir” en la institución, Andrés había dejado sus avanzados estudios de Derecho y decide dar una “vuelta de tuerca” en su vida, Felipe, oriundo de provincia con el deseo de volver a trabajar a su tierra y Carolina llegó recién egresada de una brillante carrera de medicina y empoderada de un ímpetu y lucidez.
Además de su interés por la siquiatría, todos ellos cultivan otras actividades: la música, la lectura, los deportes, la escritura.
Desde el punto de vista académico esto representa un “plus”, por la capacidad de tener distintas perspectivas desde donde mirar la psiquiatría. Desde el punto de vista del paciente, les ofrecemos psiquiatras más completos, capaces de entender su mundo con mayor facilidad.
Durante el transcurso de la beca, los becados fueron mostrando otras facetas. Creo que todos los profesores coincidimos en que ellos han sido:
- Estudiosos y rigurosos.
- Responsables y dedicados con el estudio y con sus pacientes.
- Inquisitivos y curiosos.
- críticos a las “verdades” impuestas sin fundamentos.
Estas características implican exigencias a nosotros, los académicos, y al programa de la beca, que ha debido reformularse en algunas ocasiones. Para los pacientes, lo anterior se traduce en que los psiquiatras que se forman y egresan de nuestro Departamento les ofrezcan un estándar de alta calidad en su atención.
Los becados en su pasada también nos han mostrado o puesto en evidencia otras situaciones, no siempre explícitas. Han sido exigentes y lo central ha sido una demanda de reconocimiento, que se expresa en una afirmación de la dignidad, de la autonomía y de la igualdad, que se puede graficar en frases como: “yo valgo por lo que soy”, “yo merezco”. Es la exigencia de pisos mínimos garantizados, como ej. el polémico descanso post-turno, la calidad de la docencia y del trato recibido.
Si pensamos en nuestros pacientes, ellos también tienen una progresiva demanda de reconocimiento, dignidad y trato igualitario. Son personas que sufren, que piden ayuda pero que a la vez son cada día más informados, calificados y exigentes. Queda mucho que avanzar en este aspecto.
Cada uno de los becados que despedimos tiene un estilo de vida particular, un sello personal. A lo largo del proceso de formación, esos diferentes estilos, se han ido profundizando y/o activamente cultivando. Los becados están lejos de constituir un cuerpo homogéneo y estable. La paradoja es que nunca como hoy Carolina, Andrés, Felipe y Rodrigo están tan cerca y comparten tantas cosas en común y nunca como ahora son tan distintos entre ellos. A diferencia de los estudios de pregrado, el postgrado estimula con más fuerza la diferenciación y diversidad de los participantes.
Nosotros, hemos tratado de ser sensibles a reconocer y respetar el estilo de cada uno de Uds. No solo eso, hemos aprendido de ustedes, en una suerte de “modelling” no esperado.
Los pacientes tienen también estilos diferentes, que en parte son reconocibles ya en las primeras consultas. Ellos por su lado, también reconocen y valoran el sello personal de cada psiquiatra.
Durante estos 3 años, los becados vivieron otras situaciones que podríamos llamar “experiencias vitales relevantes”. Andrés, Carola, tuvieron hijos (la Emilia forma hoy parte del paisaje del Departamento de Psiquiatría). Felipe, tuvo un serio accidente futbolístico que casi lo llevó a dedicarse, no queda claro si a la psiquiatría del deporte o a una psiquiatría deportiva.
Todos ellos realizaron investigaciones en diferentes temas, se fascinaron con algunas áreas de la psiquiatría para desilusionarse tiempo después. Hicieron estadías en el extranjero y hoy en día cada uno tiene diferentes proyectos laborales y familiares. El principio de coherencia de su formación, de su recorrido laboral y de su vida está dado por cada uno.
Lo que me he referido anteriormente es una mirada transversal, una foto. Sin embargo, la pasada de los becado es más un movimiento. Los aprendizajes y experiencias de Uds. durante la beca tienen un efecto sobre nosotros y viceversa. Hay una suerte de simetría en las acciones entre becados y profesores.
Pero lo más importante, es cuando nuestro aprendizaje dice relación con la experiencia con los pacientes. Ahí se cierra la tríada, ese círculo profesor, estudiante y paciente. Cada paciente que vemos es una nueva experiencia vital, que enriquece y le da todo el sentido a nuestra práctica clínica y a la psiquiatría.
Hoy, en esta ceremonia están los nuevos becados que inician su formación y que traen un aire fresco a este lugar. Hoy es su bienvenida y mañana comienza otra historia.
Están también aquí los padres de los que parten, los que hace tres años en un sentido figurado a algunos y concreto a otros “los vinieron a dejar” a este mismo lugar. Hoy son sus invitados. Están sus parejas, sus compañeros de ruta. Me imagino que no es posible entender a cabalidad estos 3 años sin ellos.
Por último, pienso hoy, en algunos de sus pacientes. Estoy seguro que varios de ellos estarían orgullosos de ver a su doctor, que lo ha “tratado” durante años, graduándose de psiquiatra.
Hoy día, estamos de fiesta, con el sentido último que tiene toda fiesta, celebrar en conjunto por el fin de una etapa y por el futuro.
Gracias.